Nombre científico
Pinus Hallepensis Mill
Descripción
Árbol de porte medio y algunas veces tortuoso, que puede llegar a medir 20 metros de altura. Se diferencia claramente de otras especies de pinos españoles por su corteza, de carácter blanquecino; su copa, de aspecto globoso, clara y frecuentemente sobrecargada de piñas; y por sus hojas, finas y flexibles de entre 6 y 12 cm. Longevidad corta-media: 250-300 años.
Ecología
Se extiende espontáneamente por todos los países ribereños del Mediterráneo. En España se encuentra. Principalmente, en la parte oriental, abundando en el litoral mediterráneo y en el valle del Ebro. Soporta suelos pobres, bajas pluviometrías y temperaturas extremas. Su temperatura ecológica le confiere un enorme valor para la protección de la erosión y recuperación de la cubierta vegetal, lo que ha hecho que se utilice ampliamente en repoblaciones forestales.
En Alcorisa es la única especie espontanea y domina la cubierta forestal. Masas naturales significativas se extienden en Las Umbrías, Valellas y Pinar (Sierra Zoquetes). Se ha extendido con las repoblaciones (Las Lomas, Troncazales, Valdelamata y las Alchozas). Hay ejemplares notables, como el pino de Los Sasos (Altura: 16,00 m., Perímetro de tronco: 4,83 m. y Diámetro de Copa: 19 m.)
Amenazas
Endémica es la plaga de procesionaria (Thaumetopoea pytocampa) que con carácter intermitente defolia las masas, siendo característico el bolsón y la “procesión” de las orugas previa a su entierro.
No obstante, la mayor amenaza de los pinares de pino carrasco es el fuego. La resina, la estructura de las copas, la cantidad de piñas y el nicho ecológico que ocupa (zonas secas de alta densidad de matorral) son algunos factores desencadenantes.
Usos y aprovechamientos
Especie protectora de valor considerable, ampliamente utilizado por los Servicios Hidrológico Forestales para la recuperación de la cubierta vegetal. Presenta un aspecto ornamental y socio-recreativo elevado, llegando a ser un elemento característico del paisaje mediterráneo.
Su porte retorcido y tortuoso condiciona sus aplicaciones industriales siendo utilizada su madera (Clara, dura y resinosa), para elaborar palets, cajerios e incluso traviesas de ferrocarril, apeas y entibaciones de minas. Antaño se resinaba para la obtención de mieras. Su madera, leña, se ha consumido con fines energéticos en aquellos lugares en los que escasea la encima.
Aunque estos pinares son más pobres micológicamente que otras especies, pueden encontrarse setas de interés gastronómico como el níscalo (Lactarius Deliciosus), baboso (Hygrophorus Limacinus) o negrilla (Tricholoma Terreum)